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La Música A Través De La Letra

14 oct
2 min de lectura

El escritor peruano Carlos Morales Falcón hizo un review de mi disco The Meeting desde su punto de vista literario muy propio, con conocimiento musical muy acertado, uniendo historias, sensaciones y momentos desde su perspectiva como oyente, músico y escritor.

Me parece loco que el arte pueda interconectarse desde varias áreas.

No solo la música es una forma de expresión poderosa, y lo que funciona en cualquier forma de expresión artística es que "el espectador" crea su historia, trae sus recuerdos y sentimientos, como un niño que saca sus juguetes, y abraza la obra del artista desde su perspectiva y vivencias. Una canción no suena de la misma manera para todos y, como artista, eso es algo que no siempre tenemos en cuenta y debemos empezare a valorar y abrazar.


Siempre agradecidos al público por darse el tiempo de escuchar, leer, sentir y también de ser parte de este grupo que acompaña y apoya de una u otra forma "el arte de ser".


Comparto un extracto de su escrito, donde relata su viaje a través de The Meeting mediante su poesía.


<< La siguiente canción, “Ojos azules”, es quizá donde se despliega la mayor escenografía sonora al servicio de la historia. El huayno es interpretado por la voz dramatizada de Carlos Cruzalegui, dulce y grave voz con notas largas de resonancias telúricas de folclore latinoamericano y matices de risa-llanto que conmueven profundamente la sensibilidad del oyente.  La orquestación está al servicio de esta dramaturgia operística. El huayno inicia con violines y cellos duplicando la melodía con una quena, aquello da paso al paulatino ingreso del rasgueo de charango. En este punto emerge el paisaje sonoro de los andes con sus vientos, sus melancolías y cielos inmensos acentuando la soledad de la voz. El bajo del maestro Omar no elige los patrones del huayno sino notas largas de los acordes con sus inversiones dejando, aún más vulnerable, el timbre metálico de la voz de Cruzalegui. Ante este primer despliegue de la historia, la percusión fragmenta el pulso del huayno como un amague fantasmal donde las baquetas se acercan al aro, o al parche, activando las primeras células rítmicas del huayno pero haciendo luego silencio. Esto activa el reflejo de nuestras mentes y cuerpos expectantes, conteniendo a su vez el ritmo de la danza. El palo de agua y un efecto sonoro quieren semejar el borboteo del agua. Las cuerdas de los cellos hacen pizzicatos que son destellos, gotas-sonidos, y la flauta respira un motivo melódico con una ondulación que inicia con dos golpes de huayno y se desenredan en una melodía de balada romántica y se aleja. >>


Escrito Completo AQUÍ




 
 
 

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